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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Enfados absurdos

Es asombroso el mal perder de algunas personas. Cuando el crupier o la persona que reparte no nos da buenas cartas, no podemos insultarle. Si lo pensamos detenidamente y no bajo el calentón momentáneo, seremos capaces de discernir por nosotros mismos que esa persona no tiene culpa alguna de las cartas que nos toquen, no eligen las cartas y no reparten las peores con intención de fastidiar. Está claro que no a todos se les puede dar buenas cartas, si no no habría ganadores. A demás de que debemos tener en cuenta que quizá lo que para nosotros son unas pésimas cartas otro jugaría con ellas. No llueve nunca a gusto de todos. Cuando jugando a poker nos tiramos de una mano y casualmente cuando se ha repartido la última carta, resulta que ganábamos, no se puede poner a chillar, y a insultar a los de su alrededor. Ellos no tienen la culpa de que hayamos hecho una elección errónea. O puede ser que no fuese errónea, simplemente que había un bajo porcentaje de posibilidades de conseg...

Molesta indecisión

¿Tan difícil es decantarnos por una cosa u otra? No podemos decir que no vamos a ir a un lugar y chillar porque te preguntan si estás seguro de querer perdértelo, y cuando encuentras a la otra persona en el evento en cuestión te enfadas porque no te ha llamado. O quieres ir o no, las dos cosas a la vez son muy complicadas. No podemos decir que nos desentendemos de algo, y luego enfadarnos porque no se nos ha contado nada. O queremos saber o no, porque saber a medias es no saber nada y confundirse completamente. Hay que atenerse a las consecuencias de las decisiones tomadas, no podemos estar volviendo locos a los de nuestro alrededor a causa de nuestra insufrible indecisión. Y si estamos indecisos y la decisión tomada no es la más acertada, la culpa no es de la gente de nuestro alrededor. Ellos no nos obligan a elegir, nos sugieren; escogemos bajo nuestra responsabilidad. No podemos andar culpando a todos de nuestras erráticas decisiones.

Los mejores besos

Los mejores son aquellos que vienen por que te apetecen, porque apremian por salir, los que suplican por ser compartidos. Los mejores son los que comienzan con una mirada compartida, los que sabes que se producirán pero anhelas que se realicen. Cuando sabes que es el momento, cuando sabes que son deseados, cuando sabes que son aceptados. Los que comienzan con tímido roce de mano en la mejilla, cuando con ese tímido roce cierras los ojos ante la anticipación del momento. Los que te acercan a la otra persona, los que hacen que adaptes tu cuerpo para recibir o ser recibido en el otro, los que hacen que te acoples a otro ser para por un momento no distinguir dónde empiezas tú y dónde termina la otra persona. Esos que hacen que tu mano acaricie superficialmente los labios de la otra persona mientras se entreabren levemente. De los que te incitan a acercarte y recorrer con la lengua el mismo recorrido que han hecho tus dedos. Los que comienzan despacio, como un leve y tímido ...

Desprecios

Discusiones a tutti plen Cuando alguien discute y falta a la persona con la que discute incansablemente, al menos se espera que esa persona sepa de lo que está hablando con total seguridad. No vale decir “si, es así porque me lo dijo ‘X’” porque ‘X’ también se puede equivocar, o “Lo sé porque tú no tienes ni idea de lo que hablas” nadie sabe los conocimientos de nadie puesto que no estamos en su cabeza, “lo vi en la televisión” porque la televisión nunca se confunde y siempre es de lo más fiable, “LAS páginaS en laS que buscas estáN mal, mira lo que pone en ESTA” Cuando te demuestran de miles de formas que has errado no vale decir “No te había entendido”, “Eso no es lo que estábamos debatiendo”, “Bueno, PERO….” Los insultos y las descalificaciones ya los has pronunciado, ¿ahora que? ¿Insulta la otra persona para compensar?

Interés interesado

¿Tan difícil es contar aquello que quieres decir? ¿Es imprescindible hacerse el interesante haciendo que te pregunten para poder contestar de forma casual algo que desde un principio querías comunicar? ¿Y si nadie te pregunta? ¿Lo dices o te quedas con las ganas? Ninguna de las dos posibilidades es buena, si lo dices pecas de pesado, porque se habían dado cuenta de que querías decir algo pero no les interesaba y si no lo sabían te van a decir que porque no lo has dicho desde el principio. Y si no lo dices, tampoco sabes si interesaba o no.

Críticas

Para no variar. Cansada de escuchar cosas como: “Lo estás haciendo mal”, “Yo lo haría…”, “si fuera tú…”, “Yo en tu lugar…”, “Pero entiéndeme…”, “Si no hubieras hecho eso…”, “¿En qué pensabas”, “Qué hacías a esas horas…?, “Qué hacías en ese lugar…?, “A mi eso no me gusta”, “No me parece bien”, etc… Es muy fácil criticar desde fuera, todos le vemos pegas a algo que hace el de al lado porque todos lo haríamos de diferente manera. Es de lógica. Por eso somos personas individuales e irrepetibles. Pero siendo sincera cansa tener que estar todo el tiempo escuchando cosas de estas; y con más razón si siempre son las mismas personas y a pesar de que en mi opinión ellos tampoco lo hacen bien, como no piden opinión me la guardo para mi misma. Yo tengo una filosofía: Si nadie te pide opinión, es que no la quiere escuchar, por lo que lo mejor es estarse calladito; que hay opiniones que rallan el cinismo, mojigatería y la impertinencia.

Bien-Mal

¿Si alguien no tiene miedo es capaz de discernir entre el bien o el mal? Sabemos que está mal todo aquello que te haga daño a ti mismo o a cualquier otra persona. ¿Pero si no se teme nada? Si no te importan las consecuencias o no sientes que haya ninguna consecuencia negativa resultado de tus actos, ¿como saber si lo que haces está bien o no? ¿Que línea separa lo bueno de lo malo? Asesinar a un hombre está mal, ¿pero si asesinamos a un hombre para salvar a 20? ¿Si ese hombre es tu hermano? ¿Si ese hombre no ha hecho nada malo y solo está en el lugar erróneo en el momento equivocado?