Tuenti, Twitter, Facebook, MySpace y un largo etcétera de páginas sociales nos unen unos a otros por todo el mundo en una red de opiniones e información. Pero sorprendentemente no somos capaces de utilizar estas vías para pelear por nuestros derechos y evitar que nos pisoteen. Internet en este momento es como un bar. Sirve para cotillear y jugar al quinito. La gente protesta en un lado y otro como si fuesen a cambiar el mundo, pero incapaces de unirse para reivindicar sus derechos. Es curioso las facilidad que tiene la gente para hacer botellón en lugar de para organizar una huelga que es lo realmente necesario. ¿Dónde ha quedado el valor de nuestros abuelos obreros que aún a riesgo de quedarse sin trabajo salían a la calle a denunciar las injusticias y elegir exigir una vida digna? ¿Es que las nuevas generaciones no les importa el mañana? ¿O es que están tan asustados que son como un rebaño de borregos temblorosos?
Críticas de situaciones que nos acontecen a todos.