Después de muchos años he llegado a la conclusión de que no hay que ser solidario para todo.
Recuerdo haber sido solidaria emocionalmente con miembros de mi familia. Si ellos se enfadaban con una persona, yo me enfadaba por solidaridad, sin preguntar ¿porqué?, sin analizar si era lógico o no.
Recuerdo haber sido solidaria emocionalmente con miembros de mi familia. Si ellos se enfadaban con una persona, yo me enfadaba por solidaridad, sin preguntar ¿porqué?, sin analizar si era lógico o no.
Si una persona no nos hace daño directamente a nosotros de forma física, moral, o de cualquier otra... ¿Porqué hemos de enfadarnos?
Nunca nada es blanco o negro... existe una infinita cantidad de tonalidades grises a tener en cuenta. Grises que la otra persona ha podido pasar por alto y que sean de gran importancia.
La solidaridad ciega en este caso no plausible.
Hay veces que este tipo de solidaridad nos priva de una vida más plena y armoniosa...
Comentarios
Publicar un comentario