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Asumir culpas

¿Qué cuesta darse cuenta de que lo que hemos hecho está mal y el ponerle remedio? ¿Tan difícil es asumir que no somos perfectos y que aunque no hagamos las cosas a mala fe, puede ser que no obremos con corrección? Parece ser que hay gente que por el mero hecho de hacer las cosas sin mala intención queda automáticamente desprovisto de culpa. No cuesta tanto pensar, es algo que el cerebro hace con relativa facilidad. Y si algo por lo que nos regañan tiene que ver con más personas y esas personas asumen su culpa, no te aproveches de ello y te desentiendas añadiendo más mierda a su montón, compártela, compartir es vivir. Pero está claro que hay diferentes clases de personas. Los que reconocen que lo hacen mal y le ponen remedio. Y los que no y ponen cara de no haber roto en su vida un plato. Soy un demonio, de pensamientos impuros y actos atroces. Lo sé y lo asumo: Aquí viene mi era del terror. Buscad cobijo.

Ataques de ira

Las desastrosas consecuencias de un estallido de cólera. Malo es que cuando algo te ocurre o te dicen algo que no te gusta, no tengas la suficiente sangre fría para tomártelo con calma y pensarlo fríamente, para ser capaz de analizarlo y llegar a consiguiente conclusión de que no todo es tan malo como en realidad te parece. El inconveniente es que cuando te sucede a ti es difícil verlo desde un punto de vista objetivo (lógicamente te atañe a ti, y utilizar la lógica cuando el cuerpo te pide que te reveles es difícil). Lo malo de enfadarse es que la mayoría de las ocasiones no consigues absolutamente nada productivo. Lo más seguro es que lo único que ganes sea un buen dolor incontrolable de cabeza. La mayoría de las veces las personas que han producido dicho agravio no lo han hecho con intención dañina y no entienden cual es la causa del enfado por mucho que tú te enojes. Y lo único que consigues es irritarte tú y poner en primera línea de fuego a personas que no tienen...

¡Habla Chucho!

Gente maravillosa que escucha cuando hablas. ¿No es genial cuando hablas y sabes que no te están haciendo caso? Hoy es el día de alabar la sordera circunstancial. Esa que solo se da cuando a la otra persona le interesa. Hoy y todo este mes en particular se da la sordera a la hora de dar de comer a mi perra. Tengo un animal con estómago débil, y no se le puede dar de comer nada que no sea pienso, y tampoco en grandes cantidades, porque se pone enfermo. Le produce descomposición y fiebre. Pues bien, da igual que lo diga todas las veces que quiera, la cuestión es que en cuanto abro la puerta a una persona en especial le da de comer comida de humano a mi pobre animal. Y la perra no es tonta, si le dan de comer carne o dulces no va a decir que no con lo rico que está. Y por lo tanto esa misma tarde tengo al animal enfermo arrastrándose por los rincones. ¡¡Viva la sordera!!

Malas intenciones

El afán de algunas personas por provocar el mayor daño posible. No entiendo a esa clase de personas cuya única misión en la vida es la de hacer desdichado a la persona que tienen a su lado. Es fascinante lo enrevesada que puede ser la gente que para sentirse bien tiene que hacer sentirse endemoniadamente mal al contrario. Les da igual quien sea; conocido o desconocido, amigo o enemigo, familiar o vecino… La cuestión es que lo mal que hagan sentirse a una persona es directamente proporcional a lo bien que se sienten ellos. Debe ser que demostrar que su vida no es tan asquerosamente desastrosa como la de otro produce amnesia selectiva de modo que olvidan su propia miseria.

Ayudar

¿Porqué las buenas acciones no tienen buenas repercusiones? Me perturba el hecho de que al intentar ayudar a alguien no todo lo que se hace parece ser buena idea o no termina todo lo bien que pretendías que acabase; que a pesar de tener buenas intenciones parezca que lo haces con afán dañino. Pero además de esto hay algo peor, que al intentar ayudar lo único que consigues es darle vueltas y más vueltas a un tema que no te compete, y te sientes mal por no poder ayudar todo lo que quisieras y todo lo que deberías. Estoy pensando seriamente en dejar a cada uno con sus problemas y abstenerme a asentir como si sería el típico perrito de plástico de los coches.