
¿Tan difícil es contar aquello que quieres decir?
¿Es imprescindible hacerse el interesante haciendo que te pregunten para poder contestar de forma casual algo que desde un principio querías comunicar?
¿Y si nadie te pregunta? ¿Lo dices o te quedas con las ganas?
Ninguna de las dos posibilidades es buena, si lo dices pecas de pesado, porque se habían dado cuenta de que querías decir algo pero no les interesaba y si no lo sabían te van a decir que porque no lo has dicho desde el principio. Y si no lo dices, tampoco sabes si interesaba o no.
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