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Molesta indecisión


¿Tan difícil es decantarnos por una cosa u otra?

No podemos decir que no vamos a ir a un lugar y chillar porque te preguntan si estás seguro de querer perdértelo, y cuando encuentras a la otra persona en el evento en cuestión te enfadas porque no te ha llamado.

O quieres ir o no, las dos cosas a la vez son muy complicadas.

No podemos decir que nos desentendemos de algo, y luego enfadarnos porque no se nos ha contado nada.

O queremos saber o no, porque saber a medias es no saber nada y confundirse completamente.

Hay que atenerse a las consecuencias de las decisiones tomadas, no podemos estar volviendo locos a los de nuestro alrededor a causa de nuestra insufrible indecisión. Y si estamos indecisos y la decisión tomada no es la más acertada, la culpa no es de la gente de nuestro alrededor. Ellos no nos obligan a elegir, nos sugieren; escogemos bajo nuestra responsabilidad.

No podemos andar culpando a todos de nuestras erráticas decisiones.

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