En un mundo de imperfecciones, se reclama la perfección.
Es gracioso como algunas personas presionan a otras para que alcancen la perfección cuando ni ellos mismos se esfuerzan en serlo.
Una persona exige a otra puntualidad, pero la primera siempre llega tarde. Hay que ser un poco consecuente. Si siempre llegamos a todos los sitios tarde no somos quienes para exigir absolutamente nada a nadie y menos aún si nosotros mismos no cumplimos nuestras exigencias.
Una persona pide que se la respete constantemente, pero esa persona siempre insulta, infravalora, degrada y subestima a los demás. ¿Qué derecho tiene esta persona a demandar algo que no ofrece a los demás?
Una persona que no dice una verdad así la maten; no puede pedir que se le cuente todo, aun más cuando sabes que la verdad va a ser tergiversada para convertirse en una burda mentira.
No podemos pedir a la gente que tenga una memoria exorbitante, si nunca nos acordamos de cuanto tenemos que hacer o cuanto nos piden.
Si vamos a exigir algo, al menos asegurémonos de poner nosotros mismos de nuestra parte en esa tarea.

Comentarios
Publicar un comentario